El eurodiputado de los Comunes, Jaume Asens, ha realizado una dura valoración del discurso sobre el Estado de la Unión (SOTEU) pronunciado hoy por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Para el eurodiputado, la intervención ha estado marcada por las grandes palabras vacías y una doble moral inaceptable: «Von der Leyen ha venido a hablarnos de una Europa independiente, pero detrás de la retórica aparece una Unión atada a las dependencias de siempre. Este no ha sido el discurso del Estado de la Unión, ha sido el discurso de la hipocresía de la Unión«.
Un doble rasero «insoportable» frente a Gaza y Rusia
El punto más crítico de la valoración se ha centrado en la política exterior de la Unión y el genocidio en Palestina. Mientras Von der Leyen exige sanciones, presión y aislamiento contra Rusia, ante Gaza vuelve a escudarse en el apoyo a Israel.
«El doble rasero de la Comisión es insoportable. En Rusia, se arma a la víctima para que pueda defenderse; en Israel, se arma al agresor para que pueda exterminar a la víctima«, ha denunciado Asens. El eurodiputado ha reprochado que la presidenta siga justificando la complicidad europea ignorando las exigencias de la justicia internacional y de la ONU, que obligan a frenar el genocidio. «Tampoco ha dicho nada de que la Comisión siga avalando la persecución de la relatora Albanese y de los jueces de la Corte Penal Internacional cuando dispone de mecanismos para evitarlo. Eso también es ceder soberanía a Trump«, ha añadido.
Frente a la afirmación de la presidenta de que la Unión Europea nació como un proyecto de paz, Asens ha exigido coherencia: «Si somos un proyecto de paz, actuemos como tal: embargo de armas, suspensión del Acuerdo de Asociación con Israel y cumplimiento de nuestras obligaciones frente al genocidio. El derecho internacional no puede valer contra nuestros enemigos y desaparecer frente a nuestros ‘aliados’«.
Migración y la frontera sur: el chantaje de externalizar fronteras
Sobre el bloque migratorio y la mención a la crisis de Ceuta, Asens ha criticado el enfoque deshumanizador de la Comisión. Von der Leyen ha hablado de adversarios que utilizan la migración y de movimientos masivos instrumentalizados, pero sin señalar a los responsables.
«Las personas migrantes no son un ejército ni una amenaza, son seres humanos que pueden ser utilizados como instrumentos de presión. Si la Comisión considera lo ocurrido en Ceuta una amenaza híbrida, Von der Leyen debe explicar públicamente qué papel atribuye a Marruecos y qué sabe sobre posibles injerencias de Israel o EEUU«, ha exigido Asens. Asimismo, ha advertido de que externalizar las fronteras «no nos protege, sino que entrega a terceros Gobiernos una enorme capacidad de chantaje sobre Europa«.
Militarización y una falsa soberanía frente a EEUU
El eurodiputado también ha cuestionado la visión de «independencia» expuesta en el hemiciclo. Rusia se ha posicionado como la gran amenaza del discurso, y la respuesta de la Comisión ha vuelto a ser más gasto militar, más defensa y más OTAN. «¿Independencia de quién?», se ha preguntado Asens. «Von der Leyen habla de soberanía europea mientras celebra la compra de misiles Patriot estadounidenses. Europa solo será soberana cuando sea capaz de construir su propia seguridad, su propia diplomacia y su propia paz«.
Inteligencia Artificial: mucho acelerador y ningún límite democrático
Por último, respecto a la Inteligencia Artificial, Asens ha señalado el gran agujero del discurso. Ante el ejemplo de la presidenta asegurando que «no quiere que su médico sea un robot», el eurodiputado ha advertido de que el problema real es mucho más profundo e incluye la destrucción de empleo, la vigilancia masiva, la discriminación, las armas autónomas o la manipulación democrática.»Ante una tecnología cuyos propios desarrolladores advierten de riesgos extremos, Von der Leyen habla fundamentalmente de inversión, productividad y competición. La soberanía tecnológica no consiste únicamente en tener nuestros propios modelos o empresas, la cuestión fundamental es quién gobierna la IA: la ciudadanía o unas pocas empresas privadas«, ha afirmado Asens. «Europa necesita capacidad propia, pero también límites democráticos. No basta con pisar el acelerador si nadie está dispuesto a frenar».